Día del Emigrante: “Una maleta de madera vieja y el recuerdo de una amada”

Maleta

El próximo 12 de agosto se celebrará por primera vez en Villanueva del Duque “El día del Emigrante”. Con este día, queremos dar voz a todos aquellos villaduqueños que tuvieron que irse a vivir fuera de su pueblo natal. Buscamos testimonios reales de todos aquellos que por diferentes motivos y que, en un momento determinado, hicieron sus maletas para explorar otras ciudades, dentro o fuera de España.

De esta manera, hemos recibido el primer testimonio de parte de Manuel Ramírez Santos, un villaduqueño que en el año 57, según nos cuenta, cogió su “maleta de madera vieja” y se dirigió a Fuencaliente (Ciudad Real). Con tan sólo 17 años, Ramírez dejó su pueblo natal y, aunque conocía en su nuevo destino a otros familiares y a un matrimonio, recuerda que al llegar la noche “sólo se acordaba de su pueblo” y de los paseos que por él daba con la chica de la que estaba locamente enamorado.

En su memoria ha quedado grabada aquella primera noche de completo insomnio y la jornada de sol a sol que tuvo que echar al día siguiente en su nuevo trabajo. Asegura que “fueron días muy duros”. Pasaron tres meses enteros, hasta que Ramírez pudo regresar a Villanueva del Duque por tres días. Según nos cuenta, lo hizo por aquella chica que le gustaba; la cual, irremediablemente, seguía latente en sus sueños cada noche.

Después de cuatro meses, Manuel recibió la opción de trasladarse a la Carolina (Jaén), de manera que el 29 de abril de 1961 se echó “la manta a cuesta” y decidió probar suerte en su nuevo destino. En esta ocasión, según nos relata, la primera noche se echó a dormir en una huerta. Al día siguiente, junto a su familia, buscaron casa y, tras una larga búsqueda, encontraron una con dos habitaciones. Al poco tiempo, la madre de Manuel se trasladó a la Carolina a vivir con él procurándole una gran alegría. Según sus palabras, aquello hizo que sintiera que “ya no estaba tan solo”.

Siete largos meses pasaron hasta que Manuel pudo regresar de nuevo a Villanueva del Duque. Vino con el propósito de visitar a su hermana Rafaela pero, según nos relata, su cuñado por aquél entonces trabajaba de chofer en las Minas de las Morras por lo que vivían prácticamente en los cuarteles. Manuel, prefería pasar más tiempo en el pueblo, por lo que los días pasaron y prácticamente sólo veía a su hermana y a su cuñado para dormir.

Por otro lado, ese tiempo en Villanueva del Duque le llevó a formalizar su relación con su amada. Manuel puntualiza que todo fue gracias al favor que le concedió la Virgen de Guía a la cual le pidió muchas veces que su novia, Bienvenida Caballero, se casara con él. Pero tuvieron que pasar aún varios años hasta que el matrimonio se hiciera realidad.

En 1963 el cierre de las minas de la Carolina dejó a mucha gente parada, por lo que Manuel tuvo que trabajar como segador durante unos días. En su memoria latía incansable la chica tan hermosa que había dejado atrás, por lo que nada más terminar la siega, Manuel y su madre vinieron a disfrutar de la feria que se celebra en Villanueva del Duque en el mes de agosto. Una vez terminadas y disfrutadas las fiestas, Ramírez decidió retomar su aventura, hizo de nuevo su maleta de madera vieja y emigró a Madrid. En su nueva peripecia, pasó por diferentes trabajos. Según nos cuenta, pasó por “grandes fatigas y penas” hasta que logró colocarse en un taller mecánico.

El 1 de enero del año 65, Manuel vino a ver a Bienvenida y el 5 de agosto –de ese mismo año— contrajeron matrimonio en Villanueva del Duque. A los tres días de la boda, la pareja de recién casados se fueron a Madrid y desde allí iniciaron la que sería una larga luna de miel por Manresa, Barcelona y Cardona. Según palabras de Manuel, ese matrimonio es lo mejor que le pudo ocurrir en la vida. Fruto de él, nacieron Manuel y Antonia.

Bienvenida ya ha fallecido y, en ese sentido, Manuel ruega que Dios la bendiga. Actualmente, el protagonista de este relato sigue residiendo en Madrid pero asegura que sus días, a pesar del paso de los años, transcurren deseando tener unos días libres para poder venir a su querido pueblo natal acompañado de su familia.

Si os animáis a contarnos vuestra historia, contactar con nosotros en el correo electrónico luciasuarezbilbao@gmail.com ¡¡Estaremos encantados de compartir vuestros relatos!! Mil gracias

De Lucía Suárez para villanuevadelduque.com

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