Un villaduqueño y su película en Córcega

By 6 agosto, 2008Cultura

Con 5100 kilómetros de más y algún kilo menos, volvemos. Volvemos enamorados de su tierra, su hospitalidad y su festival.

Un buen día de principios de julio nos comunicaron que “Borrados del mapa” una humilde producción malagueña, con un villaduqueño como director, estaba seleccionado entre los 11 mejores cortometrajes de Europa según el comité de preselección del 15º Festival de Cine Europeo de Lama en Córcega.

Cuando te dicen esto, das un salto de alegría y quieres estar allí; cuando te invitan a asistir para presentar la película, ya estás allí. Quieres ver cómo recibe la obra un público, a priori, muy lejano a la historia que un día decidiste contar. De nuevo laboratorio cinematográfico para subtitular en francés, de nuevo un facturón que pagamos entre Sergio Ángel, jefe de producción; Migue Fernández, director de fotografía; y yo mismo, ¡gracias amigos!

No lo dudamos, ni un sólo momento, no podíamos quedar fuera del festival por no incluir los subtítulos, y no darnos el gusto de ver nuestro trabajo a 2000 kilómetros de distancia. Hoy, de vuelta, sólo me duele que Sergio y Cristina, productores del corto que a última hora no pudieron venir, y el resto del equipo no hayan podido ver lo que Migue y yo hemos visto y vivido.

Vista de Lama - Clic para ampliar

Pasamos al plan B, nos plantamos en el puerto de Bastia, para dirigirnos en coche a Lama, siempre con la duda de no saber lo que te vas a encontrar y la barrera psicológica del idioma. Por la carretera encontramos varias vallas publicitarias y carteles que anunciaban el festival, esto iba en serio. Y tan en serio, llegamos a Lama, y nos esperaban Canelle Breymayer, una de las relaciones públicas encargadas de la atención a los invitados, y Yann Brenier, miembro de la organización y traductor. Nos presentan al jefe de prensa, Jean Bernard Emery, a la coordinadora general, Melanie Guaitella, y a la figura más venerada, Mathieu Carta, fundador y director del festival, un señor entrañable, residente en Marsella, que cuando comenzó a perder la vista entendió que necesitaría tener una nueva ilusión y pensó que si en su pueblo de 130 habitantes podía organizar un buen festival de cine, sería como si siguiera viendo. Unas 8000 personas han acudido al Festival de Lama. Diría que puede ver sin mirar.

Cartel anunciador - Clic para ampliar

Nos dirigimos a nuestro hotel, a 20 kilómetros de Lama y cerca de la playa de Ostricone, una calita de postal que casi consigue que me guste la playa. Nuestra primera noche vimos el programa 1 de cortometrajes a concurso. Proyectaron cinco trabajos muy serios: tres cortos franceses, un italiano y un español, El Camino de Ana. Comprobamos que el público del festival de Lama, en su mayoría franceses de vacaciones en Córcega, es bastante exigente, fría acogida para cinco trabajos, que presentan un buen curriculum. Los aplausos, de vacaciones hasta el final de los créditos, y tímidos aplausos tras los créditos. Aparece el miedo escénico, “a ver qué pasa mañana”, dijimos.

Cenamos en el Amama, un restaurante con unas vistas impresionantes cuyo cocinero, Sebastián, un trotamundos parisino que ha vivido 15 años en España, es su auténtico capital, pura simpatía española con cierto porte francés, cocinó como un ángel corso para nosotros varias veces durante nuestra estancia, Sebastián constituye la bandera de salida de lo que, a día de hoy, llamamos “los homenajes corsos”.

Aquella noche conocimos a todo el equipo del festival  (todos con experiencia en otros festivales: Cannes, Alés, Clermont-Ferrand,etc…), en una fiestecita improvisada en “L’Alzelli” un restaurante bar de carretera, cuyos dueños JF, Fabien y Lionel son los anfitriones perfectos para cualquier fiesta: “tú consume que aquí no se paga nada”, realmente inenarrable el sentido de la hospitalidad  de estos amigos de Urtaca, el pueblo vecino de Lama, que sólo hablan francés pero con los que nos entendimos divinamente a pesar de que lo más español que han oído es el disco de Amparanoia que sonaba todas las noches en su bar.

Y llegamos así a nuestra noche, la apertura del programa 2. Unas 100 personas abarrotan “L’Umbría”, así denomina el festival el espacio de proyección de la competición de cortos. Antes de la proyección, Jean Bernard Emery llama a los directores presentes para introducir nuestras películas. Intervengo tras Bernard Nauer, y antes de Frederic Tourneur y Mikael Ragot, estoy menos nervioso de lo habitual pues no me ha dado tiempo de asimilarlo y en teoría no me entienden, sólo debe entenderme el traductor. ¿Dónde está Yann? Uff, me dice Jean Bernard que hable en inglés, pero justo a tiempo, aparece una espontánea del público para traducirme. Comienzo con un “Buenas noches” y le pasó el micro a la traductora y dice “Bon Soir”, el público se parte de risa como diciendo, “macho, ya te podías haber aprendido esto por lo menos…”, lo toman a gracia, están en el bolsillo…

Presentación de la película - Clic para ampliar

Dentro de la subjetividad que puede tener el oído humano, diría que nuestro trabajo se llevó una ovación comparado con las proyecciones de la noche anterior y ganó a los puntos a nuestros compañeros de proyección, los aplausos sonaron briosos al acabar el corto y tras los créditos. Satisfacción, todo se resume en eso, tranquilidad, al público le ha gustado… a ver qué opina el jurado…

Tras la sesión, el jefe de prensa abre una ronda de preguntas ante el público. Tras la mini mesa redonda algunas personas nos felicitan, tenemos la convicción plena de que nuestra historia ha calado, las raíces no tienen fronteras.

En la fiesta de después, algunos miembros de la organización nos filtran que se están haciendo buenos comentarios sobre nuestra película. “El jurado fallará mañana, tenéis que quedaros”. Pues no se hable más, nos quedamos.

Y así llegamos al fallo del jurado, Catherine Wilkening anuncia que el ganador del festival es Le Vacant, de Julián Guetta, un corto francés, muy completo, que venía avalado por sendos premios en Cannes y Clermont-Ferrand. La organización a última hora antes del inicio del festival cambió el premio del público por un segundo premio del Jurado, Erick Zonca anunció que era para Cloture, de Mikäel Ragot, también francés. Felicitamos a Mikäel que estaba presente, repartimos entre la gente que fuimos conociendo copias en DVD de nuestra peli y nos vamos satisfechos de haber llegado hasta allí, seguros de que nuestro premio lo recibimos un buen día a principios de julio. Y nos traemos la maleta llena de amistad, aventura, experiencia, satisfacción y dos nombres de mujer, Pauline y Marie.

Después recorrimos toda la isla de Córcega, toda, pero eso es otra historia…

A la derecha Dioni Palacios, y a su lado Migue Fenández - Clic para ampliar

Dioni Palacios para villanuevadelduque.com

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