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Una tarde en el sumo

By Fernando González Viñas, Invierno en Tokio No Comments
Ayer me fui a ver a mis gordos favoritos, esos luchadores de sumo que oscilan entre los 220 kilos (los menos delgados) y los 140 (los más delgados). Este año hay una novedad: hay un luchador canijo, sólo pesa 98 kilos. Y para más rareza es checo. Le dieron para el pelo y podéis ver en la foto que adjunto que le han quedado pocos.
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Una tarde en el sumo es si quieres llegar a las 10 de la mañana para ver a los que aún no son profesionales y acabar a las 6 con los combates de los yokozuna y los ozeki, las categorías superiores. Sólo hay dos yokozuna actualmente, un japonés y un mongol. Son buenos, los tíos, pero echo de menos a mi Asashoriu, aquel mongol que vi en 2007 y del que hablo en mi libro sobre Japón. No he visto gordo más elegante en mi vida. Pero lo mejor del sumo es tener una buena entrada, como de tendido de sombra, y sentarte en tu tatami con tu botellita de sake y tu sushi a ver cómo los gordos se dan sopapos y caen ruedo abajo (combaten en una especie de altillo de un metro de alto y a veces caen empujados como sólo puede caer un gordo con moño). Ahora bien, dicho esto, el preferido por el público es Takamisakari. ¿Qué tiene de especial? Que es border line, fronterizo, que le faltan unos graditos, que es un poco mongol pero no de nacionalidad sino de condición natural (perdón por la incorrección política). Cuando llega, el público le grita ¡¡Takamizakari!!, y nuestro héroe se da de hostias en la cara, en las piernas, en el culo, y coge un puñado de sal y la lanza a varios metros de altura. ¡Takamizakari! y otro par de hostias que se da y otro puñado de sal que lanza para purificar el escenario. Era el tercer año que lo veía combatir y por fin le he visto ganar un combate. De momento lleva tres victorias y una derrota en este torneo. Sí, es el favorito del público y mío también una vez retirado Asashoriu. Siempre me ha gustado la gente rara con cara de buena persona. ¿Cuanto lechón de los Pedroches sería capaz de comerse un luchador de sumo? Un lechón para ellos es como un bocadillo. Fernando González Viñas
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Cumplimos seis años

By General 8 Comments

“Todos los que visitamos esta casa amplísima, este edificio infinito sin paredes que, de alguna manera, es la bóveda del mundo (hablo de internet) hallamos consuelo en la amable estancia maternal de nuestro cercano Portal Villaduqueño. Acudimos todos, los presentes y los ausentes, los que vivimos aquí, en el pueblo natal, y los que llevan atado al corazón como una raíz de oro y soledad el delicado aroma de la tarde cosida en el aire azul de su niñez. El portal villaduqueño es, hoy por hoy, el luminoso cordón umbilical que nos une a todos, a los de dentro y los de fuera, hilando un ovillo certero de noticias, de sucesos y eventos ocurridos en nuestro pueblo” (Alejandro López Andrada).

Gracias a todos los colaboradores y seguidores, porque vosotros sois los que lo hacéis posible.

villanuevadelduque.com

La parroquia de San Mateo Apóstol de Villanueva del Duque se prepara para recibir las reliquias de San Juan de Ávila

By General No Comments

Para que los fieles de Villanueva del Duque, se fortalezcan en la fe y en su testimonio cristiano, bendecidos por las gracias que de las Reliquias del Santo Doctor de la Iglesia, San Juan de Ávila, esperan recibir, se celebrará un Triduo preparatorio, que dará comienzo el miércoles 23, y culminará el viernes 25, en las vísperas de su llegada. Durante estos tres días, junto con las celebraciones de la Santa Misa, Exposición Solemne del Santísimo Sacramento, y rezo del Rosario, el párroco, Ignacio Mora, irá predicando sobre los distintos aspectos de la vida, testimonio y mensaje del Apóstol de Andalucía.

José Caballero Navas

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Tokyo. Instrucciones de uso (1)

By Fernando González Viñas, Invierno en Tokio No Comments

A veces uno acierta en los viajes y otras no. He acertado, en vista de la nevada con ventisca que ha traído mi madre de regalo al sol naciente, echando en la maleta unas botas de esas como de soldao, de las que llevaban los punkis cuando a Sid Vicius todavía le regía el cerebro. Con esas botas los punkis se peleaban con los rockabilly y estos últimos salían por patas porque, claro, te daban una patada en la cabeza con una de ellas y tardaban una semana en arreglarse el tupé. Y un rocker sin tupé es como un pueblo sin tonto.

En otro orden de cosas, hasta mañana no veré al señor Taga: tengo que ir con una pala, dice Keiko, para abrir camino a la casa, incluidas las de las casas vecinas (¿qué os había dicho del tonto del pueblo?) y que no se caigan las abuelas en la nieve. Me he preparado dándome un baño que me ha preparado mi geisha, que aquí el baño consiste en lo siguiente: hay unas bañeras más profundas pero más cortitas que las nuestras. Antes de entrar te enjabonas con jabón y te enjuagas con una palangana cuyo agua vas sacando de la bañera. Antes de entrar en el baño tienes que enjuagarte, es decir, que el baño es como un relax final que, como dirían en un gimnasio que ofrecen clases de biodanza, “te abre los poros”. Sí, sí, todo eso es muy bueno, muy bonito, pero, a los diez minutos de estar dentro del agua hirviente (que diría mi geisha) ¿a qué se dedica uno? Hay que tener en cuenta que el agua queda limpia para baños posteriores, así que quedan descartados los pensamientos impuros. Un baño a la manera japonesa es un aburrimiento supino. No se puede leer un libro, los ordenadores se empañan y nadie te trae una bolsita de patatas fritas.

No se puede ni comparar con estar por ejemplo en la cafetería Marta, en la calle cruz conde, al solecito invernal, tomándose uno un biter kas con una bolsita de patatas fritas procedentes de bolsas traslúcidas y aceitosas y viendo pasar a los transeúntes, incluidos los feos que Agustín quiere quitar de la circulación e impedirles salir más allá de las fiestas de guardar. ¡Ni por asomo! ¡A la mierda el baño japo -ofuro-! ¡Viva el biter kas!

En cuanto a la tormenta, no es broma, una hora después de salir del aeropuerto de Narita en tren camino de Tokio, cortaron el tráfico ferroviario (que palabra más bonita. Una tonta de un pueblo, antiguamente para presumir decía: tengo un novio ferroviario).

Dije antes que acerté con las botas pero he metido la pata en otras cosas: ¿Cómo se explica que haya traído un guante y tres calcetines iguales? Tres calcetines no son tres pares, son eso, tres calcetines, en su caso con estampado escocés. A menos que visite Fukushima, se me caiga un brazo y me crezca una pierna va a ser un desperdicio. Pero lo peor de todo son las semillas de tomates de Alcolea que traía para plantar aquí: se me han olvidado no sé donde. Yo que pensaba abrir mercado con esos tomates rosas y grandes y dulces y sabrosos de Alcolea, que iba a plantar en el huerto de la tía de Keiko. Sí, la tía de Keiko tiene un huerto en el centro de Tokio ¿cómo es eso? Ya os lo desvelaré, lo estoy escribiendo aparte como novela de yacuzzas. Lo cierto es que Michio, que así se llama la venerable señora de134 centímetrosdesde las pantuflas a la permanente, es un personaje que debo de investigar porque parece tener, como el señor Taga, buenos mimbres. Y aquí me quedo, escuchando Radio 3 por el internete.

Fernando González Viñas

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