INFORMACIÓN GENERAL

ERMITA DE
SAN GREGORIO

Se encuentra al sur del pueblo, alzándose sobre una bella loma, entre los olivos, combinados armónicamente con centenarias encinas, lindes de piedra, tierras sembradas de cebada o trigo y algún rebaño de ovejas.

Desde este bello mirador natural de la ermita de San Gregorio se tiene una vista inmejorable no sólo de nuestro pueblo, sino también de buena parte del valle, que alcanza desde Pozoblanco hasta Hinojosa del Duque y desde El Viso y los montes de Santa Eufemia hasta las minas de El Soldado y las sierras que nos unen con el Valle del Guadiato.

No se puede precisar su fecha de construcción con exactitud, aunque algunos estudios se afirman que data de 1564. Sí parece claro, que la obra debió iniciarse sobre la mitad de dicho siglo, encuadrándose, por tanto, en un estilo que mezcla elementos góticos y mudéjares, al mismo tiempo, que aparecen elementos del renacimiento –como es típico en la mayoría de las construcciones religiosas de la sierra norte de Córdoba-.

Desde su construcción hasta la guerra civil se celebró en ella el culto a San Gregorio, que quedó interrumpido con su derrumbamiento, consecuencia de los constantes bombardeos de la zona. Durante los años 1953-54 se abordó su reconstrucción, promovida por el actual párroco D. Francisco Vigara Fernández, y fue posible gracias a la colaboración de D. Marcial Leal, D. Manuel Murillo y D. Gervasio Barbero. Se reconstruyó intentando conservar la estructura primitiva así, además de los gruesos muros de mampostería, se realizaron tanto  el tejado como una solería a base de arcilla cocida.

En la década de los 50, la imagen de San Gregorio compartió morada con la de San Isidro y la de Santa Bárbara. Ésta última fue adquirida por la Hermandad de Santa Bárbara, que estaba integrada  por los jefes y trabajadores de las minas.

A los diez años de su reconstrucción, empezaron a aparecer unas gruesas grietas en el ábside, debido a una mala cimentación y al movimiento continuo de camiones que iban a las minas de El Soldado y de Las Morras. Por ello, se decide retirar las imágenes y el ajuar litúrgico que había en su interior, al tiempo que se suprime el culto. Finalmente se derrumba a mediados de la década de los 60. Tras tres décadas de abandono, se aborda una nueva reconstrucción del templo, en 1994, promovida por el Ayuntamiento. La reconstrucción presenta sensibles diferencias respecto a la de los años 50. Los pilares rectangulares del porche fueron sustituidos por las actuales columnas, los arcos ligeramente apuntados fueron emplazados por otros de medio punto y la caída techumbre de ladrillo se sustituyó por una de madera a dos aguas.

Hoy nos encontramos con una ermita de reducidas dimensiones, de planta rectangular, consta de una solo nave con ábside semicircular. Las dimensiones de su nave son 6 m. de alta, 5’80 de alta y 10’87 de larga, con cuatro arcos de ladrillo apuntados que descansan sobre gruesos pilares de escasa altura.

En su nueva reconstrucción se volvieron a emplear materiales pobres, como en la original, fundamentalmente arcilla cocida, tanto en la tejas, como para el suelo y los muros y, yeso en la curiosa bóveda del ábside.

De la planta sobresale tanto una pequeña sacristía por el lateral norte, como un hermoso porche en la fachada, con suelo de granito y cuatro columnas del mismo material que sostienen tres arcos de medio punto, realizado en ladrillo visto, combinado con el blanco encalado.

El templo tiene una bella puerta de madera con dos aldabas y dos tiradores de forja, está enmarcada por un arco de medio punto y un alfil, ambos de granito.

ERMITA DE LA
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ERMITA DE
SAN GREGORIO

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